Con las Puertas Abiertas
Hace poco hablaba de como personas de cierto prestigio dentro del mundo de la cultura y el arte se prestan con resuelta amabilidad a que se les fotografíes, personas acostumbradas a la ovación y a circular en ambientes sociales de “alto nivel” y que cuando los tienes frente a frente, o mejor dicho, frente a la cámara, son transparentes.

Pues bien, en un ámbito más terrenal y cotidiano, fotografiando a personas de “a pie”, también te sorprendes de la amabilidad y transparencia de las personas y además se disfruta.

En el caso de esta mañana, me he calado un casco de la obra y gracias a la amabilidad de los trabajadores de una obra me dao un paseito planta por planta de un edificio a “pillar” fotillos de trabajadores de la construcción.

Como bien dice el nombre de la entrada, me han abierto las puertas por unos minutos a su rutina diaria. Y entre risas y “tu qué es lo que haces con ese martillo” he conseguido algunas tomilla.

Por desgracia hoy es unos de esos días en el que te lo curras con la gente y consigues que te dejen hacer las fotos, pero no te curas las fotos mucho, o lo intentas pero no es tu día, esa prisa continua que invade a los fotógrafos de prensa y que te nubla la vista y no te deja mirar más allá (no siempre, por suerte).


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